LAS GRASAS DURANTE LA NIÑEZ




Si se habla acerca de los componentes de los alimentos, seguramente el que más polémica suscitaría sería la grasa. La nutrición se encuentra en un punto de continua revisión, sobre todo en el ámbito de la nutrición infantil, ya que existen innumerables cuestiones sobre la relación que existe entre este macronutriente y la salud de los niños.


Durante los primeros dos años de vida, la grasa debe ser vista también en su función estructural, pues provee los ácidos grasos y el colesterol necesario para formar membranas celulares en todos los órganos. Sobre todo en los órganos más importantes como son la retina del ojo y el sistema nervioso central están constituidos predominantemente por grasas.

Gran parte de las grasas necesarias para la formación de estos tejidos está constituida por ácidos grasos esenciales, que no pueden ser sintetizados por el organismo y deben ser aportados por la dieta.



No pasa lo mismo con el colesterol y las grasas de depósito que constituyen la reserva energética pueden ser fabricados por nuestro cuerpo a partir de carbohidratos o aun de proteína, si no se dispone de otra fuente de carbono (Tanner, 1989; Uauy y Hoffman, 1991).

En el niño mayor de dos años, la grasa continúa siendo de gran importancia en la adecuación del aporte de energía para permitir un buen nivel de actividad física. Las grasas son fundamentales, para el desarrollo mental y social del niño; por lo que el déficit de energía asociado a una dieta pobre en grasa puede limitar la actividad y por ende el desarrollo del niño. La grasa además es necesaria para completar el desarrollo del sistema nervioso que en esta etapa continúa mielinizándose, lo que requiere de ácidos grasos como el esteárico y el oleico (Scrimshaw y Schurch, 1990, Suskind, 1981).




En el pasado la posibilidad de hacer recomendaciones precisas sobre el consumo de grasas en la edad pediátrica estuvo limitada debido al desconocimiento de la influencia real que tenían las grasas en la salud de los más pequeños.


Esto se ha debido, en parte, a que las grasas se consideraban únicamente una fuente energética y no se tenían en cuenta las importantes funciones que este nutriente desempeña en el organismo, siempre y cuando, la calidad de la misma sea la adecuada.


No estamos hablando del consumo de grasas añadidas a los alimentos procesados ni aceites hidrogenados o comerciales. Estamos hablando de grasas naturales no creadas por el hombre, grasas trans y otros.

ACIDOS GRASOS :


  • Esencial Omega 9

  • No esencial Oleico Araquidónico (omega 6)

  • Eicosapentaenoico (omega 3)

  • Docosaexaenoico (omega 3) Omega 3 y 6

  • Podemos adquirir estos ácidos grasos a partir de :Alimentos animales, como carnes y lácteos, sardinas, huevos.

  • Vegetales como en el coco y aceite de oliva , nueces , semillas, manteca de cacao y la palta



CONSEJO HASTA DE UN CONEJO :

Una vez más , la ingesta de la grasa se debe observar que más que en la cantidad , en la calidad de estas.

En las casas se deberían instaurar el cambio de aceites para la cocción de los alimentos, teniendo en cuenta utilizar el aceite de oliva y coco como muy buenas alternativas.

Otro aceite muy utilizado es el de girasol, si es de primera prensada y de buena calidad, es decir, no refinado, es una buena fuente de vitamina E y aporta gran cantidad de omega-6 de calidad (no como el que se encuentra en aceites refinados), por lo que pude ser utilizado para aliñar los platos. Aunque los que se suele tener a disposición suelen estar muy procesados, por lo que el aceite de oliva virgen sigue siendo mejor opción.



Otros alimentos que no deberían faltar en la dieta de los niños son, los frutos secos al natural, por lo que son muy saciantes y ayudan a controlar el peso corporal, semillas, aguacate, que es una excelente fuente de ácido oleico, pescado azul de pequeño tamaño que les aportará EPA y DHA, huevos y carne de buena calidad e incluso, si se desea, lácteos enteros naturales claro está y sin azúcares añadidos.


Lo importante es elegir los alimentos en su conjunto, es decir, ofrecer a los niños alimentos reales y de calidad y no elegir productos procesados por su alto contenido en omega-3 o DHA, ya que un alimento procesado puede recopilar muchos otros factores que lo convierten en un alimento no saludable.

No todo lo que brilla es ORO en los supermercados, cajas o alimentos con promesas , por favor lean siempre las etiquetas , ahí se encuentra mucha verdad que los papis no miran a simple vista.

Y por ahora siempre hay que tener en cuenta:

Todo problema viene cuando se encuentra en exceso o incluso en defecto. Ambas situaciones están relacionadas con diferentes patologías.

Pareja nefasta a la hora de alimentar:

Grasas malas y azucares en exceso

Tome en cuenta lo siguiente:

En las últimas décadas se ha culpado a las grasas, generalmente por su elevado aporte energético, del aumento de peso entre los más pequeños. El resultado de este pensamiento han sido una serie de dietas de adelgazamiento basadas en una alimentación muy restrictiva en grasas (de todo tipo) que han resultado ser un absoluto fracaso entre otras cosas por la elevada tasa de abandono que conllevan. Es más lo que aportan es un efecto saciante , y así se evita el consumo excesivo de azucares y alimentos procesados o hidratos de carbono, como bollería dulce y otros.

Fuentes

http://www.fao.org/3/t4660t/t4660t05.htm

Mozzafarian D. Saturated fatty acids and type 2 diabetes: more evidence to re-invent dietary guidelines. The Lanzet. 2014; 2(10):770-772. 7. Lucíaredondo.com (internet). España: Lucía Redondo Cuevas, 2011 (actualizado 10 junio 2017; citado 25 agosto 2017). Disponible en: http://www.luciaredondo.com/blog 8. Liang J, Zhou Q, Kwame AW, Su Y, Zhang Z. Biomarkers of dairy fat intake and risk of cardiovascular disease: a systematic review and meta analysis of prospective studies. Crit Rev Food Sci Nutr. 2016. 9. Hooper L, Summerbell CD, Thompson R, et al. Reduced or modified dietary fat for preventing cardiovascular disease. Cochrane Database Syst Rev. 2012; 16(5):CD002137.

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